Hoy, Dios quiere que sepas # 77

Hoy, Dios quiere que sepas que Él es tu escondite; todos necesitamos un descanso, la vida es muy ajetreada y estresante. Mira a tu alrededor y escoge un sitio donde reposar. Puede ser tu dormitorio, tu sala de estar, un parque, el jardín trasero de la casa, un patio o una azotea, o incluso el diminuto balcón de un apartamento. Y cuando hayas encontrado la ubicación física para descansar, recurre a Jesús. Él es tu escondite, un puerto, la tranquilidad, un abrazo de Dios mismo. Entrégale tus preocupaciones, tus problemas y tus preguntas al Señor. Ofrécele también tu alabanza y tu gratitud. Cuando tu día haya sido especialmente largo, cuando te sientas sola vacía y sin esperanza, pide a tu Salvador que cante sobre ti. Él promete rodearte de cánticos de liberación. Así como una madre canta canciones a su bebé para dormirlo, tu Redentor anhela esconderte de las presiones de este mundo y darte un descanso apacible.

La Biblia dice: Tú eres mi escondite; me proteges de las dificultades y me rodeas con canciones de victoria. Salmo 32:7

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Hoy, Dios quiere que sepas # 76

Hoy, Dios quiere que sepas que Él es un buen Pastor. En el cielo ya no habrá más tristeza. Las lágrimas serán cosa del pasado. Hay aflicciones y decepciones aquí. Algunas de nosotras somos más propensas a llorar que otras, pero todas tenemos razones para llorar en alguna ocasión. Clama a Dios cuando te encuentres dando vueltas por la noche, o cuando las lágrimas empapen tu almohada. Él es un Dios que ve, que sabe. Es tu Abba Padre. El corazón del Padre se duele cuando lloras, pero él ve la imagen panorámica. Es tu buen Pastor, y tú eres su oveja. Cuando te extravías, pasa todas las noches llamándote. Si eres creyente, conoces la voz del Buen Pastor.

La Biblia dice: Has tomado cuenta de las vueltas y vueltas que he dado en mis noches de insomnio, has inscrito cada lágrima en tu registro, has apuntado cada dolor en tu libro. Salmo 56:8

Hoy, Dios quiere que sepas # 75

Hoy, Dios quiere que sepas que eres su mayor creación. ¿Dedicas algún tiempo a pensar en la inmensidad de Dios? ¿En su grandeza? ¿ Su majestad? Cuando reflexionas en su creación – los cielos, la luna y las estrellas? ¿Te sientes minúscula comparada con ellos? ¿Te preguntas cómo, en medio de tanta grandeza, él incluso recuerda tu nombre, por no hablar de los detalles de tu vida o los problemas que atraviesas? Hija de Dios, eres importante para tu Padre celestial, más relevante que el sol, la luna y las estrellas. Dios te ha creado a su imagen y se preocupa por ti. De hecho le importas tanto que envió a su Hijo Jesús, para ofrecer su vida en sacrificio por tus pecados. La próxima vez que alces tus ojos a los cielos, que te quedes pasmada ante una montaña majestuosa o las olas color esmeralda que se estrellan contra la costa, recuerda que todas estas cosas, en todo su esplendor no tienen comparación contigo, la mayor creación de Dios.

La Biblia dice: Cuando contemplo tus cielos, obra de tus manos, la luna y las estrellas que tú formaste, me pregunto: ¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano para que lo tengas en cuenta? Salmo 8:3-4

Hoy, Dios quiere que sepas # 74

Hoy, Dios quiere que sepas que él también se encargará de las pequeñas cosas. Cuando Dios nos hace pasar por una prueba ¿le adoramos con gran agradecimiento o tomamos esa bendición como un derecho propio? Aunque Dios es grande, le disgusta tanto como a nosotros que no se le tenga en cuenta. Ante el requerimiento de que describiera el mal sueño del rey Nabucodonosor o se enfrentaría a la muerte inminente, Daniel no se preocupó ni se llenó de autocompasión. En vez de ello, convocó a sus tres amigos para una reunión de oración. En medio de la noche, Dios contestó sus oraciones, revelando el sueño de Nabucodonosor a Daniel, el más sabio entre los sabios del rey babilonio. Podemos creer que nuestro Señor responde en este tipo de situaciones de vida o muerte. ¿pero confiamos en que él se encargará también de los problemas más pequeños? Dios siempre se preocupa por nosotros, el problema puede ser grande o pequeño y a Dios le importa por igual. Siempre cuéntale todas tus penas o tráele tus cargas sean grandes o pequeñas. Pero cuando sean resueltas no te olvides de darle las gracias y alabarlo.

La Biblia dice: Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría.

Hoy, Dios quiere que sepas # 73

Hoy, Dios quiere que sepas que cuando nos inunda una oleada de ira, las palabras suelen salir de nuestra boca en un tono que ofende a los demás. Tal vez llegamos  hasta el punto de cerrar las puertas de un portazo, gritar e incluso lanzar cosas. En ocasiones, la ira es inevitable ¿pero tiene que ser pecaminosa y destructiva? El salmista nos dice de guardar silencio cuando sintamos que la ira brota en nosotros, que meditemos en nuestra cama cuando nos enfrentemos al enfado. Cuando hacemos una pausa para reflexionar, para ir a un lugar tranquilo donde estar a solas con Dios y permanecer calladas, estamos escogiendo dejar que él tome control de la situación. Estamos reconociendo nuestra debilidad y dándole a él la oportunidad de exhibir su fuerza en nosotros. Al acudir a Dios con respeto a nuestro enfado, abrimos la puerta para que él nos calme y nos revele la verdad de la situación que nos ha airado. Al entregar nuestros sentimientos de enfado, dejamos lugar para la paz. Antes de experimentar el calor del momento, entrega esos problemas a Dios. Él preparará tu Corazón para que trates cada situación en la forma que él quiere que lo hagas.

La Biblia dice: Temblad, y no pequéis, meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Salmo 4:4

Hoy, Dios quiere que sepas # 72

 

Hoy, Dios quiere que sepas que tú eres una carta de su parte. La mayoría de nosotras no puede pasar un solo día, o incluso unas pocas horas, sin chequear su correo electrónico. Es rápido, gratis y práctico. ¿Pero es cierto que cuando vas al buzón de correo, te encanta descubrir la carta de una buena amiga entre todo el montón de facturas? ¿Verdad que te arregla el día? Una carta física es especial, porque sabes que el remitente se tomó el tiempo de pensar en ti y se molestó en comprar un sello y escribirte una nota preciosa de su puño y letra. ¡Es mejor que cualquier email que puedas recibir! Todas hemos oído decir que, en ocasiones somos la única Biblia que una persona leerá jamás.

La Biblia dice: Son una carta en Cristo, y esta carta no está escrita con pluma y tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente. No está tallada en tablas de piedra, sino en los corazones humanos. 2 Corintios 3:3

Hoy, Dios quiere que sepas # 71

Hoy, Dios quiere que sepas que la palabra santuario puede hacerte pensar en una iglesia, un altar, un lugar de silenciosa belleza, un lugar de adoración. También puede venirte a la mente un enclave de descanso y seguridad, donde los animales pueden vivir protegidos. En distintas épocas de la historia, un santuario era un sitio de refugio donde incluso los criminales acusados podían buscar cobijo. Cristo mismo es nuestro santuario. El salmista habla de tener hambre y sed, del cuerpo como el alma. ¿Qué está buscando? A Dios. Es evidente que no buscaba salvación en la seca y sedienta tierra donde no había agua, nosotros tampoco lo hacemos. Las ofertas del mundo, su consejo y sus sustancias no tienen nada que nos sirva de sustento. La satisfacción solo se puede hallar en la relación con Jesucristo, Aquel que se autodenominó agua y pan de vida. Jesús quiere que sepas que Él es tu Santuario. 

La Biblia dice: Dios, Dios mío eres tú, de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. Salmo 63:1-2